La fisionomía de la zona se caracteriza por la presencia de terrenos llanos o suavemente ondulados. Se intercalan pequeñas sierras cubiertas por matorral de encina (Quercus rotundifoliae), coscoja (Quercus coccifera) y jara (Cistus sp.) en diferente estado de degradación. En el límite sur del área se sitúan las
estribaciones septentrionales de Sierra Morena Occidental, cuya cubierta vegetal está caracterizada por la presencia de matorral esclerófilo típicamente mediterráneo. De este tipo de formación existen muestras representativas en algunas fincas de caza mayor, en las que la vegetación se conserva en un estado cercano al primitivo bosque autóctono.
La encina, el árbol más representativo de la península Ibérica, puede alcanzar hasta 25 m de altura. Su madera se emplea en construcción, la corteza en curtido de cueros y sus bellotas como alimento del ganado porcino del que se obtienen jamones de excelente calidad.
Las zonas de pie de monte de Sierra Morena Occidental forman el límite sur del área de El Entredicho. En esta zona, se conservan en buen estado formaciones vegetales de bosque y matorral autóctono (encinares, alcornocales, melojares y quejigares). Son abundantes los arbustos como el madroño (Arbutus unedo), la cornicabra (Pistacia terebinthus), el lentisco (Pistacia lentiscus) y las labiérnagas (Phyllirea angustifoliae), cuyos frutos son fuente de alimento para muchas especies animales, principalmente pequeñas aves. En las zonas altas predominan los brezales (Erica sp.), y en las zonas más degradadas el jaral de Cistus ladanifer y, en menor grado, de C. monspeliensis y C. albidus. Este matorral forma en ocasiones masas muy densas que dificultan su travesía, por lo que constituyen un refugio adecuado para los animales, especialmente los ungulados y algunos mamíferos predadores.
Existen algunas poblaciones de coníferas, principalmente de pino piñonero (Pinus pinea) y pino resinero (Pinus pinaster), con aprovechamiento de piñones y de madera, respectivamente.
Las características climáticas del área, con una amplia temporada de actividad para especies de sangre fría, favorecen la presencia de numerosos reptiles. Podemos citar, entre los más abundantes, al lagarto ocelado (Lacerta lepida) y a la lagartija ibérica (Podarcis hispánica). Entre los ofidios presentes en la comarca se encuentra la víbora hocicuda (Vipera latasti), la culebra bastarda (Malpolon monspesulanus) y la culebra de escalera (Elaphe scalaris); estas serpientes se alimentan preferentemente de micromamíferos y de otros reptiles, y a su vez son presas potenciales de algunas rapaces, como el águila culebrera. En los arroyos podemos observar a la culebra viperina (Natrix maura) y al galápago leproso (Mauremys leprosa).
Las aves rapaces están bien representadas en el área, con una alguna población nidificante de águila imperial (Aquila adalberti) y águila real (Aquila chrysaetos). Especies como el azor (Accipiter gentilis) y el búho real (Bubo bubo) son abundantes, en buena medida debido a los importantes cazaderos de la zona con gran disponibilidad de presas, conejos principalmente. También nidifican las águilas calzada y culebrera (Hieraetus pennatus y Circaetus gallicu, respectivamente).
Las rapaces carroñeras se observan frecuentemente en la zona sur, en cuyas proximidades existe una pequeña colonia de buitre negro (Aegypius monachus), especialmente durante el invierno en la época de monterías, y durante la primavera, cuando se presenta una gran mortandad de conejo debido a las epidemias que afectan a este pequeño lagomorfo.
Los córvidos están bien representados en la zona, especialmente grajillas (Corvus monedula), cornejas (Corvus corone), rabilargos (Cyanopica cyana), urracas (Pica pica) y arrendajos (Garrulus glandarius). Son también frecuentes aves parasitas como el cuco (Cuculus canorus) y el críalo (Clamator glandarius), y entre los paseriformes podemos citar a los carboneros común y garrapinos (Parus major y Parus ater), a los herrerillos común y capuchino (Parus caeruleus y P. cristatus), a los mitos que se desplazan en pequeños grupos de árbol en árbol (Aegithalos cudatus) y a las currucas cabecinegra y capirotada (Sylvia melanocephalia y S. atricapilla). Todas estas pequeñas aves, de alimentación básicamente insectívora, desempeñan un importante papel en el control de las poblaciones de insectos, que en ocasiones pueden llegar a constituir plagas que afectan a la vegetación.
Respecto a los mamíferos, la zona cuenta con abundantes poblaciones de especies de caza mayor, entre las que destacan el ciervo (Cervus elaphus), el jabalí (Sus scrofa) y, en menor grado, el corzo (Capreolus capreolus), el gamo (Dama dama), y el muflón (Ovis musimon).
También están presentes otros predadores de menor tamaño, como el meloncillo (Herpestes ichneumon), el gato montés (Felis sylvestris), el turón (Putorius putorius) y el zorro (Vulpes vulpes).
No se han de olvidar otras especies de caza menor, abundantes en la zona,
como son el ya mencionado conejo (Oryctolagus cuniculus) y la liebre (Lepus granatensis) por parte de los mamíferos, y la perdiz roja (Alectoris rufa), la becada (Scolopax rusticola), la codorníz (Coturnix coturnix), la tórtola común (Streptopelia turtur), la paloma torcaz (Columba palumbus), el tordo (Sturnus unicolor), el zorzal real (Turdus pilaris), el zorzal charlo (Turdus viscivorus), el zorzal común (Turdus philomelos), y el zorzal alirrojo (Turdus iliacus), por parte de las aves.